Trovador en edad difícil, ingeniero mecánico de la canción, catador de las copas de soledad por los tugurios nocturnales, hijo varón de Valerio y Eugenia, ha cometido un costoso error: abrirse paso A guitarra limpia. Abandonar los planos, las herramientas y otras piezas para apostar a tiempo completo, desde el fin de siglo pasado hasta hoy, por la canción inteligente. Y digo error, porque su apuesta se marca con la impronta de las dificultades: cantar su tiempo como un Homero helénico a cambio de muy poco, sufrir las agonías del ser más cercano, convertirlas en propias, para eternizarlas a través de las cuerdas y la voz...
La luna se puede tomar a cucharadas o como una cápsula cada dos horas. Es buena como hipnótico y sedante y también alivia a los que se han intoxicado de filosofía Un pedazo de luna en el bolsillo es el mejor amuleto que la pata de conejo: sirve para encontrar a quien se ama, y para alejar a los médicos y las clínicas. Se puede dar de postre a los niños cuando no se han dormido, y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos ayudan a bien morir.
Pon una hoja tierna de la luna debajo de tu almohada y mirarás lo que quieras ver. Lleva siempre un frasquito del aire de la luna para cuando te ahogues, y dale la llave de la luna a los presos y a los desencantados. Para los condenados a muerte y para los condenados a vida no hay mejor estimulante que la luna en dosis precisas y controladas.
un saludo desde Euskal Herria.